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8 / FEB / 2010



 



SECCIÓN : xUruguay-Venezuela
ANALISIS DEL PRIMER TIEMPO
Uruguay empujando, sin muchas ideas

Recoba busca la ofensiva.
Uruguay, pese al mal partido que está realizando, indudablemente mecía, más allá de los procedimientos equivocados que expuso en el campo para intentar llegar al objetivo impostergable de la victoria, un empate .

Escribe: Atilio Garrido. Fotografías: Fernando González

CONSIDERACIONES PREVIAS

En esta nerviosa espera del partido entre Uruguay y Venezuela, la mente se nos inundó con el recuerdo del siempre presente Hugo Bagnulo. Hace unos 20 años atrás, cuando "El Hugo" se ponía a analizar la evolución que iba teniendo este deporte y recordaba las épocas de gloria del fútbol uruguayo, quién fue un maestro de entrenadores, nos afirmaba:

-Garrido, ya no quedan bobos en el mundo del fútbol. Hoy cualquiera sabe jugar...

Bagnulo hacía referencia a la evolución que iban teniendo colombianos, ecuatorianos y bolivianos, países que, en América del Sur, se llevaban la bolsa repleta de goles cuando visitaban Montevideo y sufrían grandes goleadas en contra cuando los uruguayos iban a jugar a esas tierras. Siempre recordamos como anécdota que en la Copa América de 1942 que se jugó en el Estadio Centenario, hizo su aparición en el mundo internacional del fútbol la Selección de Ecuador. Perdió con Uruguay 7:0, los ecuatorianos se fueron aplaudidos del campo porque el público entendió su mediocridad y al día siguiente los diarios uruguayos titulaban que... ¡Uruguay no rindió lo esperado!

Claro, dos décadas atrás, Venezuela seguía en el fondo de la bolsa y su fútbol era de a-0, es decir que lo único que restaba saber cuando se jugaba ante los Venezolanos eran cuántos goles iban a recibir, porque ellos no podían convertir ninguno.

En la actualidad y desde que despertó el siglo XXI de Venezuela debe decirse lo que Bangulo sostenía sobre ecuatorianos, bolivianos y colombianos. ¡Ya no quedan bobos! Venezuela lo afirma con sus resultados en la cancha, pero también con la presentación y constitución de su equipo donde aparecen varios atributos. A saber:

1. Jugadores de mucha experiencia internacional, varios de los cuales vienen de aquella etapa venezolana del a-0. Son los casos del golero Angelucci, el lateral erecho Ballenilla, el volante Urdaneta.

2. Agrega futbolistas venezolanos que están actuando en el exterior. Cichero y Andrée González en Urugay, Héctor González zaguero de Colón de Santa Fé, Juan Arango que actúa en México, el mismo Urdaneta que actúa en Suiza y Daniel Noriega que está en Independiente Medellín.

3. La gran mayoría de sus integrantes tienen un gran físico, superan el metro ochenta y muestran una excelente forma física.

Si esto no alcanzaría para demostrar que en lo previo Venezuela no es pan comido alcanzaría, sería necesario que con absoluta sinceridad respondiéramos esta pregunta: ¿quién es el mejor zaguero que hoy actúa en el fútbol uruguayo local? Sin duda alguna que la respuesta ubica a Alejandro Cichero como ese jugador quien, recientemente en Avellaneda, hizo recordar a los viejos y típicos zagueros uruguayos de marca fuerte, condición de mando, que gana de arriba y por abajo se lleva a los delanteros rivales a los costados disipando el peligro de la última zona.

Así, con esta evaluación previa de Venezuela, la incertidumbre se planteaba con respecto a la forma como Uruguay iba a encarar el partido, la estructura y el funcionamiento del equipo, así como la respuesta que podían brindar varios jugadores que llegaban con cierta inactividad (Sosa, Liguera, Forlán, Hornos y Munúa).

EL PRIMER TIEMPO

Venezuela salió a esperar -como era lógico--, procurando meter pelotazos largos hacia la defensa uruguaya cuando conseguía la pelota. Buscó interpretar lo que había anunciado su técnico, Richard Paez, cuando expresó que buscaría "explotar las fallas defensivas de Uruguay". Esto generó que el fútbol no pasara constantemente por la mitad de la cancha quitándole revoluciones al partido.

Tras dos llegadas de Chevantón en los cinco primeros minutos generadas por centros -ambos desde la izquierda--, los celeste perdieron el control de la pelota porque se jugaba en "la cancha de arriba", dijera el Prof. De León. Liguera no encontraba el esférico, Sosa no conseguía marcar en la zona central y a Recoba no le llegaba el balón limpio como para que pudiera frotar la lámpara de su talento. Arriba, aislados, quedaban Forlán y Hornos, apagados, y Chevantón siempre activo.

Cuando nada había hecho Venezuela por el partido , pero disponía de la pelota, a los 18' el volante Urdaneta encontró una pelota rechazada por los zagueros celestes y sacó un zurdazo de 30 metros que se metió en el palo zurdo de Munúa. La sorpresa confirmaba nuestras expectativas previas sobre el rival de esta noche. Ahora, había que remontar la adversidad del tanteador en contra tal como había ocurrido ante Chile.

En los minutos siguientes al contraste Uruguay no reaccionó. Continuó recurriendo a los centros como fórmula ofensiva -los jugadores de ataque celeste, por su estatura, sugerían fútbol por el suelo-y los volantes no aparecían en la cancha. Fue entonces que Venezuela volvió a inquietar y estuvo muy cerca de lograr el segundo.

Un tiro libre de Recoba que se estrelló en el horizontal en la media hora, marcó una reacción más anímica que futbolística, cuando dos minutos después Chevantón remató afuera desde la media luna. Sin embargo, fue tan solo una ilusión, porque Venezuela salió del sofocón, volvió a su libreto que incluía, además del toque de la pelota, cierta vehemencia y mala intención para marcar cuando un uruguayo se escapaba (situación generada por Recoba a los 36' , es claro ejemplo). De esa infracción que remató el propio Recoba la pelota derivó hacia Darío Rodríguez cuyo tiro, con Angelucci vencido, se estrelló en el lateral.

En la recarga venezolana, tras una infracción en ataque mal cobrada por el juez a Darío Rodríguez, Venezuela tuvo en tres ocasiones seguidas el gol salvando Munúa con otras tantas tapadas colosales que parecían reeditar aquel juego de niños: "tres pelotas un medio". A esa altura ya la tribuna comenzó a impacientarse y los silbidos que fueron surgiendo, especialmente ante errores de apoyo de Hornos y Liguera, culminaron con el pedido a coro para el ingreso de "El Rife" Pandiani. Así se llegó al final de la etapa con Uruguay "empujando" sin muchas ideas, pero generando algunas situaciones favorables. La última cuando un desborde de Forlán culminó con centro-pase para la llegada de Chevantón en el punto penal y su toque suave se perdió afuera arañando el palo. Pudo estar el empate que Uruguay, pese al mal partido que está realizando, indudablemente merecía, más allá de los procedimientos equivocados que expuso en el campo para intentar llegar al objetivo impostergable de la victoria.

 

VOLVER 31/03/2004

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